Poleas de la mano

Rehabilitación de lesiones de polea

Las lesiones de la polea flexora se observan con mayor frecuencia en escaladores ávidos; sin embargo, cada vez hay más informes sobre roturas de polea en personas que no son escaladores. Además de la interrupción traumática, se ha notificado la rotura de la polea inducida por corticosteroides como complicación del tratamiento de la tenosinovitis estenosante. En la última década, se han producido dos nuevos avances en la forma en que los cirujanos de la mano piensan en el sistema de poleas flexoras. En primer lugar, se ha demostrado que el sistema de poleas del pulgar tiene 4 componentes, en contraste con la enseñanza clásica de 3 poleas. En segundo lugar, en los casos de lesión del tendón flexor de la zona II, la escisión parcial intencionada de la polea A2 y/o A4 o la ventilación está surgiendo como un componente para el éxito del tratamiento. Esto pone en tela de juicio el dogma que antes se sostenía de que preservar la integridad de las poleas A2 y A4 completas es indispensable para la función normal de los dedos.

Esguince de polea

Cuatro o cinco de estas poleas anulares, junto con tres poleas cruzadas, forman un túnel fibro-óseo en la cara palmar de la mano a través del cual pasan los tendones flexores profundos y superficiales. Los ligamentos anulares y cruzados sirven para gobernar el mecanismo flexor de la mano y la muñeca, proporcionando restricciones críticas a los tendones flexores para evitar la flexión al contraer y excursionar las unidades músculo-tendinosas extrínsecas[1].

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La primera polea anular (polea A1), cerca de la cabeza del hueso metacarpiano, se encuentra en el surco flexor del ligamento metacarpiano transversal profundo. Por regla general, las poleas A1, A3 y A5 de los dedos son «poleas articulares» que se originan en la placa volar de la cara volar de las articulaciones metacarpofalángicas, interfalángicas proximales e interfalángicas distales, respectivamente. Las poleas A2 y A4 surgen del periostio en la mitad proximal de la falange proximal y en la porción media de la falange media, respectivamente[1] La primera polea anular (polea A1), cerca de la cabeza del hueso metacarpiano, se encuentra en el surco flexor del ligamento metacarpiano transversal profundo[2] En el pulgar hay dos poleas anulares y una única polea oblicua.

Dedo del ligamento anular

Cuatro o cinco de estas poleas anulares, junto con tres poleas cruzadas, forman un túnel fibro-óseo en la cara palmar de la mano a través del cual pasan los tendones flexores profundos y superficiales. Los ligamentos anulares y cruzados sirven para gobernar el mecanismo flexor de la mano y la muñeca, proporcionando restricciones críticas a los tendones flexores para evitar la flexión al contraer y excursionar las unidades músculo-tendinosas extrínsecas[1].

La primera polea anular (polea A1), cerca de la cabeza del hueso metacarpiano, se encuentra en el surco flexor del ligamento metacarpiano transversal profundo. Por regla general, las poleas A1, A3 y A5 de los dedos son «poleas articulares» que se originan en la placa volar de la cara volar de las articulaciones metacarpofalángicas, interfalángicas proximales e interfalángicas distales, respectivamente. Las poleas A2 y A4 surgen del periostio en la mitad proximal de la falange proximal y en la porción media de la falange media, respectivamente[1] La primera polea anular (polea A1), cerca de la cabeza del hueso metacarpiano, se encuentra en el surco flexor del ligamento metacarpiano transversal profundo[2] En el pulgar hay dos poleas anulares y una única polea oblicua.

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Lesión de la polea

El sistema de poleas de los flexores está formado por el componente retinacular que se condensa y se dispone en poleas cruciformes, anulares y transversales. Estas estructuras recubren el revestimiento membranoso o sinovial.

Un tabique vertical ancla esta polea al ligamento metacarpiano transversal profundo por debajo de los tendones. Esta polea se acerca a la superficie del tendón durante la prensión debido al aumento de la tensión en la fascia palmar por parte de los músculos flexor del carpo ulnaris y palmaris longus.

La polea A1 es la primera polea anular que surge de la placa palmar y de la porción proximal de la falange proximal. Se encuentra a nivel de las articulaciones metacarpofalángicas y tiene una anchura de aproximadamente 8 mm.

La segunda polea anular se origina en el periostio de las zonas proximal y lateral de la falange proximal y tiene una anchura de aproximadamente 20 mm. Esta polea está formada por fibras oblicuas y es, de todas las vainas de los tendones flexores, probablemente la más importante.

Tiene una anchura de unos 7 mm. Se considera la segunda polea más importante de la vaina del tendón flexor (después de la A2) y la polea biomecánica más importante para mantener la función independiente de la articulación interfalángica.