Tibial posterior y anterior

Operación del tibial posterior

La disfunción del tendón tibial posterior es uno de los problemas más comunes del pie y el tobillo. Se produce cuando el tendón tibial posterior se inflama o se desgarra. Como resultado, el tendón puede no ser capaz de proporcionar estabilidad y apoyo al arco del pie, dando lugar al pie plano.

La mayoría de los pacientes pueden ser tratados sin cirugía, utilizando aparatos ortopédicos y ortesis. Si los aparatos ortopédicos y las abrazaderas no proporcionan alivio, la cirugía puede ser una forma eficaz de ayudar con el dolor. La cirugía puede ser tan sencilla como extirpar el tejido inflamado o reparar un simple desgarro. Sin embargo, la mayoría de las veces, la cirugía es muy complicada, y muchos pacientes notarán alguna limitación en su actividad después de la cirugía.

El tendón tibial posterior es uno de los tendones más importantes de la pierna. Un tendón une los músculos a los huesos, y el tendón tibial posterior une el músculo de la pantorrilla a los huesos de la parte interior del pie. La función principal del tendón es sostener el arco y apoyar el pie al caminar.

Una lesión aguda, como una caída, puede desgarrar el tendón tibial posterior o hacer que se inflame. El tendón también puede desgarrarse debido al uso excesivo. Por ejemplo, las personas que practican deportes de alto impacto, como el baloncesto, el tenis o el fútbol, pueden sufrir desgarros del tendón por el uso repetitivo. Una vez que el tendón se inflama o se desgarra, el arco caerá lentamente (colapso) con el tiempo.

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Tibial anterior

(a) Anatomía de superficie con flecha azul que representa la zona hipovascular junto con el curso del tendón tibial posterior, (asterisco) el hueso navicular y (doble asterisco) el maléolo medial. (b) Vista axial de RM con cambios de señal intratendinosa en la zona hipovascular (flecha amarilla) y líquido dentro de su vaina (flecha roja)

La inspección del calzado también es necesaria, ya sea por su posible contribución a la patología (por ejemplo, la compresión relacionada con el calzado podría causar una reacción inflamatoria) o porque podría reflejar algunas condiciones (por ejemplo, el desgaste desigual de las suelas de los zapatos podría reflejar una mala alineación) (Kulig et al. 2009).

Es fundamental escuchar las quejas del paciente. Los objetivos son identificar su causa, su empeoramiento y los factores de alivio, y comprender su implicación funcional. Además, los clínicos deben comprender las expectativas del paciente y proporcionar información «realista» de las opciones terapéuticas.

A continuación, se analizarán las afecciones más comunes que afectan al tendón tibial anterior (TTA) y al TPT. A pesar de ser poco frecuentes, se han descrito afecciones simultáneas de ambos tendones que dan lugar a un pie plano grave y a una marcha descendente que requiere tratamiento quirúrgico (Frigg et al. 2006).

Inervación del tibial anterior

La disfunción del tendón tibial posterior es uno de los problemas más comunes del pie y el tobillo. Se produce cuando el tendón tibial posterior se inflama o se desgarra. Como resultado, el tendón puede no ser capaz de proporcionar estabilidad y apoyo al arco del pie, dando lugar al pie plano.

La mayoría de los pacientes pueden ser tratados sin cirugía, utilizando aparatos ortopédicos y ortesis. Si los aparatos ortopédicos y las abrazaderas no proporcionan alivio, la cirugía puede ser una forma eficaz de ayudar con el dolor. La cirugía puede ser tan sencilla como extirpar el tejido inflamado o reparar un simple desgarro. Sin embargo, la mayoría de las veces, la cirugía es muy complicada, y muchos pacientes notarán alguna limitación en su actividad después de la cirugía.

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El tendón tibial posterior es uno de los tendones más importantes de la pierna. Un tendón une los músculos a los huesos, y el tendón tibial posterior une el músculo de la pantorrilla a los huesos de la parte interior del pie. La función principal del tendón es sostener el arco y apoyar el pie al caminar.

Una lesión aguda, como una caída, puede desgarrar el tendón tibial posterior o hacer que se inflame. El tendón también puede desgarrarse debido al uso excesivo. Por ejemplo, las personas que practican deportes de alto impacto, como el baloncesto, el tenis o el fútbol, pueden sufrir desgarros del tendón por el uso repetitivo. Una vez que el tendón se inflama o se desgarra, el arco caerá lentamente (colapso) con el tiempo.

Rehabilitación del tibial posterior

Este artículo incluye una lista de referencias, lecturas relacionadas o enlaces externos, pero sus fuentes no están claras porque carece de citas en línea. Por favor, ayude a mejorar este artículo introduciendo citas más precisas. (Octubre de 2020) (Aprende cómo y cuándo eliminar este mensaje de la plantilla)

El músculo tibial posterior se origina en el borde posterior interno del peroné lateralmente[1] y se une a la membrana interósea medialmente, que se une a la tibia y al peroné[1].

El tendón del músculo tibial posterior (a veces llamado tendón tibial posterior) desciende por detrás del maléolo medial[1] y termina dividiéndose en los componentes plantar, principal y recurrente. La porción principal se inserta en la tuberosidad del hueso navicular[1] La porción menor se inserta en la superficie plantar del cuneiforme medial. La porción plantar se inserta en las bases del segundo, tercer y cuarto metatarsianos, los cuneiformes intermedios y laterales y el cuboides. La porción recurrente se inserta en el sustentáculo tali del calcáneo.

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