Que son los meniscos de la rodilla

Menisco lateral

La rotura de menisco es una lesión en una parte de la rodilla llamada menisco y es una lesión común. Los meniscos son dos almohadillas en forma de media luna de cartílago grueso y gomoso que absorben los impactos en la articulación de la rodilla. Se encuentran entre el hueso del muslo (fémur) y la espinilla (tibia).

Hay un menisco en cada lado de la rodilla: el medial en el interior y el lateral en el exterior. Los meniscos actúan como amortiguadores, absorbiendo el impacto de la parte superior de la pierna sobre la inferior. También ayudan a estabilizar la articulación de la rodilla y a mantener los movimientos de la misma sin problemas.

Los desgarros de menisco suelen producirse cuando se practica algún deporte, pero también pueden producirse como resultado del desgaste a medida que se envejece. Cuando la gente habla de «rotura de cartílago» en la rodilla suele referirse a una lesión de menisco. Se dan diferentes grados según la gravedad de la lesión. Si tu lesión es grave, es posible que dañes otras partes de la rodilla además del menisco. Por ejemplo, podrías sufrir un esguince o una rotura de ligamento en la rodilla, como el ligamento cruzado anterior.

Función del menisco

La agilidad de un jugador de baloncesto profesional es increíble de ver. Sus cruces confunden a los adversarios, que no saben si van a la izquierda o a la derecha. Giran, esprintan, saltan y hacen mates como si no tuvieran huesos. Sin embargo, esos giros aparentemente sin esfuerzo pueden tener un precio si se hace un movimiento equivocado.

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En concreto, este tipo de movimientos puede provocar una rotura de menisco. Aunque algunos atletas -incluidos los que practican deportes de contacto- corren un riesgo especial de sufrir desgarros de menisco, esta lesión es una de las más comunes de la rodilla. Y cualquiera puede sufrirla, independientemente de su edad o actividad.

Es posible que, tras la lesión inicial, puedas seguir de pie y caminando con sólo un poco de dolor, dependiendo de la gravedad de la rotura. Eso puede hacerte pensar que una rotura de menisco es una lesión menor. El tratamiento puede esperar y usted puede jugar con el dolor, ¿verdad? No necesariamente.

Si no se trata, una rotura de menisco puede limitar su vida diaria y su capacidad para hacer ejercicio y deporte. En los casos graves, puede convertirse en problemas de rodilla a largo plazo, como la artritis. Además, moverse con un menisco desgarrado puede arrastrar fragmentos de cartílago hacia la articulación, causando problemas mayores en la rodilla que podrían requerir una cirugía más importante en el futuro.

Rotura de menisco svenska

Una rotura de menisco es un desgarro en el cartílago de la rodilla.    El menisco tiene la función de mejorar el ajuste entre el fémur y la tibia, absorber los golpes y distribuir la carga en la rodilla, y ayudar a mover el líquido lubricante alrededor de la rodilla.    El menisco puede romperse por un traumatismo o una lesión o por degeneración.

La rodilla está formada por el fémur (hueso del muslo), la tibia (hueso de la pierna) y la rótula (tapa de la rodilla).    Los ligamentos mantienen unidos los huesos de la rodilla y la rótula se encuentra en el músculo cuádriceps, delante de la rodilla.

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Entre el fémur y la tibia hay dos almohadillas, una en el lado medial (interno) de la rodilla y otra en el lado lateral (externo). Cada una de estas almohadillas se llama menisco. Véanse las figuras 1 y 2.

El menisco está formado por fibrocartílago, lo que le da una textura gomosa. Dentro del menisco también hay fibras de colágeno que ayudan a mantener la forma del menisco. El menisco sólo tiene riego sanguíneo en sus uniones exteriores. Por lo tanto, unas 4/5 partes del menisco no tienen riego sanguíneo y, por lo tanto, no pueden curarse si se desgarran.

Síntomas de la rotura de menisco

Un menisco es una estructura anatómica fibrocartilaginosa en forma de media luna que, a diferencia de un disco articular, sólo divide parcialmente una cavidad articular[1] En los seres humanos están presentes en la rodilla, la muñeca, las articulaciones acromioclaviculares, esternoclaviculares y temporomandibulares;[2] en otros animales pueden estar presentes en otras articulaciones.

En general, el término «menisco» se utiliza para referirse al cartílago de la rodilla, ya sea al menisco lateral o al medial. Ambos son tejidos cartilaginosos que proporcionan integridad estructural a la rodilla cuando ésta sufre tensión y torsión. Los meniscos también se conocen como cartílagos «semilunares», en referencia a su forma de media luna, de media luna.

Los meniscos de la rodilla son dos almohadillas de tejido fibrocartilaginoso que sirven para dispersar la fricción en la articulación de la rodilla entre la parte inferior de la pierna (tibia) y el muslo (fémur). Son cóncavas en la parte superior y planas en la inferior, y se articulan con la tibia. Están unidos a las pequeñas depresiones (fosas) entre los cóndilos de la tibia (fosa intercondílea), y hacia el centro se desprenden y su forma se estrecha hasta convertirse en una fina repisa[4] El flujo sanguíneo del menisco va desde la periferia (exterior) hacia el menisco central. El flujo sanguíneo disminuye con la edad y el menisco central es avascular en la edad adulta, lo que retrasa la curación.

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