Que es la bursitis

Bursitis trocantérica

La bursitis es la inflamación de una o más bursas (sacos llenos de líquido) de líquido sinovial en el cuerpo. Están recubiertas por una membrana sinovial que segrega un líquido sinovial lubricante. [Hay más de 150 bursas en el cuerpo humano[1]. Las bursas se apoyan en los puntos en los que las funciones internas, como los músculos y los tendones, se deslizan por el hueso. Las bursas sanas crean una superficie de deslizamiento funcional suave, casi sin fricción, que hace que el movimiento normal sea indoloro. Sin embargo, cuando se produce una bursitis, el movimiento que depende de la bursa inflamada se vuelve difícil y doloroso. Además, el movimiento de los tendones y músculos sobre la bursa inflamada agrava su inflamación, perpetuando el problema. La musculatura también puede agarrotarse.

La bursitis suele afectar a las bursas superficiales. Entre ellas se encuentran las bursas subacromial, prepatelar, retrocalcánea y del pie anserino del hombro, la rodilla, el talón y la espinilla, etc. (Los síntomas varían desde el calor y el eritema localizados[1] hasta el dolor y la rigidez articular, pasando por el dolor punzante que rodea la articulación alrededor de la bursa inflamada. En esta afección, el dolor suele empeorar durante y después de la actividad, y luego la bursa y la articulación circundante se vuelven rígidas a la mañana siguiente[cita requerida].

Bursitis subacromial

La bursitis es una afección dolorosa que afecta a las pequeñas almohadillas llenas de líquido -llamadas bursas- que actúan como cojín entre los huesos y los tendones y músculos cercanos a las articulaciones. La bursitis es la inflamación de las bursas. Las localizaciones más comunes de la bursitis son el hombro, el codo y la cadera, pero puede darse en otras localizaciones como la rodilla, el talón y la base del dedo gordo del pie.

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El tratamiento suele comenzar de forma conservadora, con reposo, hielo y medicación (analgésicos de venta libre). Si el dolor no remite, es probable que se prescriba fisioterapia para ayudar a fortalecer los músculos de la pierna en la zona afectada.

Bursitis ellenbogen

Las bursas son pequeños sacos gelatinosos que se encuentran en todo el cuerpo, incluso alrededor del hombro, el codo, la cadera, la rodilla y el talón. Contienen una pequeña cantidad de líquido y se sitúan entre los huesos y los tejidos blandos, actuando como cojines para ayudar a reducir la fricción.

La bursitis es la inflamación de la bursa. Hay dos bursas principales en la cadera que suelen irritarse e inflamarse. Una de las bursas cubre el punto óseo del hueso de la cadera llamado trocánter mayor. La inflamación de esta bursa se denomina bursitis trocantérica.

Otra bursa -la bursa del iliopsoas- está situada en la parte interior (lado de la ingle) de la cadera. Cuando esta bursa se inflama, la afección también se denomina a veces bursitis de cadera, pero el dolor se localiza en la zona de la ingle. Esta afección no es tan común como la bursitis trocantérica, pero se trata de forma similar.

El principal síntoma de la bursitis trocantérica es el dolor en la punta de la cadera. El dolor suele extenderse a la parte exterior de la zona del muslo. En las primeras fases, el dolor suele describirse como agudo e intenso. Más adelante, el dolor puede convertirse en una molestia y extenderse a una zona más amplia de la cadera.

Bursitis de cadera

Una bursa es un pequeño saco lleno de líquido que actúa como cojín entre un hueso y otras partes móviles, como los músculos, los tendones o la piel. La bursitis se produce cuando una bursa se inflama. La bursitis se produce por el uso excesivo de una articulación. También puede ser causada por una lesión. Suele producirse en la rodilla o el codo. Arrodillarse o apoyar los codos en una superficie dura durante mucho tiempo puede hacer que la bursitis comience. Hacer el mismo tipo de movimientos todos los días o someter las articulaciones a tensión aumenta el riesgo.

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Los síntomas de la bursitis incluyen dolor e hinchazón. El médico diagnosticará la bursitis mediante una exploración física y pruebas como radiografías y resonancias magnéticas. También puede extraer líquido de la zona inflamada para asegurarse de que el problema no es una infección.

El tratamiento de la bursitis incluye reposo, analgésicos o hielo. Si no hay mejoría, el médico puede inyectar un medicamento en la zona que rodea la bursa inflamada. Si la articulación sigue sin mejorar al cabo de 6 a 12 meses, es posible que haya que operar para reparar el daño y aliviar la presión sobre la bursa.