Que es el tarso

Tarsos

TarsoLos huesos del pie derecho vistos desde abajo (izquierda) y vistos desde arriba (derecha)7 huesos que constituyen el tarso. A – Calcáneo. B – Talo. C – Cuboide. D – Navicular. E, F, G – Huesos cuneiformesHuesos que constituyen el tarso.

En el cuerpo humano, el tarso es un conjunto de siete huesos articulares en cada pie situado entre el extremo inferior de la tibia y el peroné de la pierna y el metatarso. Está formado por el mediopié (cuboides, cuneiformes medial, intermedio y lateral, y navicular) y el retropié (astrágalo y calcáneo).

El tarso se articula con los huesos del metatarso, que a su vez se articulan con las falanges proximales de los dedos. La articulación entre la tibia y el peroné por encima y el tarso por debajo se denomina articulación del tobillo propiamente dicha.

El hueso del astrágalo o del tobillo se conecta por arriba con los dos huesos de la parte inferior de la pierna, la tibia y el peroné, para formar la articulación del tobillo o talocrural; por abajo, en la articulación subtalar, con el calcáneo o hueso del talón. Juntos, el astrágalo y el calcáneo forman el retropié[1].

Tarsus en latín

El calcáneo (os calcis) (Figs. 264 a 267) – El calcáneo es el mayor de los huesos del tarso. Está situado en la parte inferior y posterior del pie, sirviendo para transmitir el peso del cuerpo al suelo, y formando una fuerte palanca para los músculos de la pantorrilla. Es de forma cuboidal irregular, teniendo su eje largo dirigido hacia adelante y lateralmente; presenta para su examen seis superficies.

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La superficie superior se extiende por detrás hasta la parte del hueso que se proyecta hacia atrás para formar el talón. Esta varía en longitud en los diferentes individuos, es convexa de lado a lado, cóncava de delante hacia atrás, y soporta una masa de grasa situada por delante del tendo calcáneo. Delante de esta zona hay una gran faceta, generalmente algo ovalada, la superficie articular posterior, que mira hacia arriba y hacia delante; es convexa de atrás hacia delante, y se articula con la faceta calcánea posterior en la superficie inferior del astrágalo. Está delimitada anteriormente por una profunda depresión que se continúa hacia atrás y medialmente en forma de surco, el surco calcáneo. En el pie articulado, este surco se encuentra debajo de otro similar en la superficie inferior del astrágalo, y ambos forman un canal (sinus tarsi) para el

Metatarsaler

Los huesos del tarso del pie son importantes para la estabilidad y el movimiento. Estos huesos pueden lesionarse en algunos tipos de traumatismos, causando dolor de pies. En este artículo se explica la estructura y la función de los huesos del tarso, así como por qué pueden dañarse y cómo recuperarse tras una fractura del hueso del tarso.

Los huesos del tarso se articulan (se unen mediante articulaciones) con los huesos del metatarso, un grupo de cinco huesos largos situados entre los huesos del tarso y las falanges (huesos de los dedos). El tarso se une a la articulación del tobillo por encima, que conecta con los huesos de la tibia y el peroné de la pierna.

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Los síntomas de las fracturas del tarso incluyen dolor repentino, dificultad para soportar el peso del pie y sensibilidad en la zona de la fractura. Una fractura por estrés suele provocar una aparición gradual del dolor y la dificultad para soportar el peso (estar de pie).

El tratamiento de las fracturas del tarso suele consistir en llevar una escayola en el pie durante unas seis semanas y no apoyar el pie roto mientras el hueso se cura. Es posible que le receten una bota especial si tiene una fractura por estrés.

Tarsus anatomi

El tarso (corvejón) está formado por los huesos del tarso y las articulaciones entre el crus y el metatarso.20a Es una articulación compleja, por lo que pueden producirse lesiones muy variadas. Al igual que en el caso de las lesiones del carpo, se han publicado muchos informes descriptivos, pero son escasos los estudios de casos amplios que detallan las afecciones de esta zona. Esto puede reflejar la frecuencia de aparición en centros individuales. Por lo tanto, esta articulación sigue siendo un reto clínico. Este capítulo se centrará en las principales lesiones que afectan al tarso. Las fracturas se abordan mediante técnicas de fijación estándar; se describirán las fracturas peculiares de esta zona y se identificarán los métodos de fijación. Las luxaciones y subluxaciones son condiciones importantes que afectan a las articulaciones, al igual que otras lesiones de los ligamentos y tendones adyacentes o intrínsecos. Se hará un esfuerzo por identificar las principales lesiones de esta zona y detallar su presentación clínica, tratamiento y resultados. Las fracturas de los huesos metatarsianos son muy similares a las observadas en el metacarpo; véase el capítulo 56 para conocer los detalles del tratamiento.

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