Parte posterior del muslo

Suministro de nervios en la parte posterior del muslo

Los isquiotibiales son el grupo muscular situado en la parte posterior del muslo y están compuestos por 3 músculos diferentes que comienzan y terminan en distintos puntos de la pierna y la pelvis. Los 3 músculos son el bíceps femoral, el semimembranoso y el semitendinoso. Los isquiotibiales son una zona del cuerpo que suele lesionarse en las personas activas y que, con frecuencia, provoca una tensión y debilidad persistentes, lo que da lugar a distensiones recurrentes. Por lo tanto, la lesión debe tratarse con cuidado para garantizar una rehabilitación adecuada y reducir el riesgo de recidiva.

Cuando los isquiotibiales se lesionan repentinamente (de forma aguda), suele ocurrir durante la carrera o las actividades de estiramiento, como el deporte, el baile o la gimnasia. Este tipo de lesión es casi siempre una distensión o desgarro muscular. Es importante identificar qué músculo de los isquiotibiales se ha lesionado para poder actuar con eficacia. Las distensiones musculares varían en el grado de daño y los desgarros más grandes generalmente significan una rehabilitación más larga y una mayor probabilidad de problemas continuos a menos que se manejen con cuidado. Si sientes un «chasquido» o una sensación de desgarro al correr, seguida de un dolor instantáneo, es probable que hayas sufrido una distensión muscular. En un principio, hay que tratarla dejando de hacer la actividad que se está realizando y descansando la lesión. El hielo también puede ayudar a aliviar el dolor. A continuación, es importante iniciar un programa de rehabilitación gradual del músculo, ya que este tipo de lesión tiene muchas posibilidades de volverse persistente si no se gestiona bien.

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Músculos de la parte posterior del muslo

Una distensión muscular es un estiramiento o desgarro de las fibras musculares. En la pierna, las distensiones musculares se producen cuando un músculo se estira más allá de sus límites o se fuerza a una contracción extrema. Como la pierna tiene muchos músculos diferentes, es vulnerable a varios tipos de distensiones musculares. Algunas de las más comunes son:

El médico querrá saber qué actividad desencadenó el dolor en la pierna y si hubo un estallido en el músculo cuando te lesionaste. El médico también le preguntará por sus síntomas, especialmente por la disminución de la fuerza muscular o la dificultad para caminar.

Para confirmar el diagnóstico, el médico le examinará. Si los resultados de su examen apuntan a una distensión muscular de grado I o II, probablemente no necesitará ninguna prueba adicional. Sin embargo, si el diagnóstico es dudoso, pueden ser necesarias radiografías o una resonancia magnética. Además, en las lesiones del músculo de la pantorrilla, se pueden realizar estudios Doppler para comprobar si hay un coágulo de sangre.

La mayoría de los esguinces de grado I o II comienzan a sentirse mejor en pocos días. En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen por completo o mejoran mucho en un plazo de 8 a 10 semanas. Los síntomas de una distensión de grado III pueden durar hasta que se repare quirúrgicamente el músculo desgarrado.

Entrenamiento para la espalda y los muslos

Padel World Press.- La mayoría de los jugadores suelen comentar que tienen las piernas agarrotadas y con poca elasticidad, llegando a manifestar verdaderas molestias en sesiones de estiramientos dirigidos y masajes localizados. En este artículo vamos a hablar del dolor localizado en la zona posterior del muslo, al que comúnmente nos referimos como isquiotibiales aunque es un término incompleto. El nombre correcto sería isquiotibiales o tendones porque hace referencia a la posición anatómica de toda la región de la que vamos a hablar. Esta zona está formada por tres músculos, el semitendinoso, el semimembranoso y el bíceps femoral. En caso de duda a la hora de nombrarlos, es tan sencillo como llamarlos «isquiotibiales».

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En general, los profesionales de la rehabilitación y la terapia manual tienden a dividirlos en dos zonas: isquio proximal (zona más cercana a la pelvis) e isquio distal, que abarcaría la parte media del muslo hasta la rodilla.

Estos músculos tienen un largo recorrido y son de pequeño diámetro pero muy robustos ya que, biomecánicamente hablando, tienen el efecto de un muelle. Con esto queremos decir que permiten estirarse aumentando el grado de longitud poco a poco pero que tienen una gran capacidad para contraerse rápidamente. Las funciones de estos músculos son evitar la tendencia a la flexión de la cadera al caminar cuando apoyamos y nos ayudan a extender la cadera y flexionar la rodilla, también para la rotación tanto externa como interna de la misma.

Dolor en la parte posterior de los músculos del muslo

El muslo tiene tres grupos de músculos fuertes: los isquiotibiales en la parte posterior del muslo, los cuádriceps en la parte delantera y los aductores en la parte interior. Los cuádriceps y los isquiotibiales trabajan juntos para enderezar (extender) y doblar (flexionar) la pierna. Los músculos aductores juntan las piernas.

Los grupos musculares de los isquiotibiales y los cuádriceps corren un riesgo especial de sufrir distensiones musculares porque atraviesan las articulaciones de la cadera y la rodilla. También se utilizan para actividades de alta velocidad, como las pruebas de atletismo (carrera, vallas, salto de longitud), el fútbol, el baloncesto y el fútbol.

Las distensiones musculares suelen producirse cuando un músculo se estira más allá de su límite, desgarrando las fibras musculares. Esta lesión suele producirse cerca del punto en el que el músculo se une al resistente tejido conectivo fibroso del tendón. Un golpe directo en el músculo también puede causar una lesión similar. Las distensiones musculares en el muslo pueden ser bastante dolorosas.

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Una persona que sufre una distensión muscular en el muslo describirá con frecuencia una sensación de chasquido o de ruptura cuando el músculo se desgarra. El dolor es repentino y puede ser intenso. La zona que rodea la lesión puede ser sensible al tacto, con hematomas visibles si los vasos sanguíneos también están rotos. La hinchazón y las zonas de equimosis («negro y azul») pueden extenderse a menudo por debajo del muslo hasta la pantorrilla y el tobillo. Esto puede ocurrir incluso uno o dos días después de la lesión.