Ligamento cruzado anterior y posterior

ACL

El ligamento cruzado posterior (LCP) está situado en el interior de la rodilla, justo detrás del ligamento cruzado anterior (LCA). Es uno de los varios ligamentos que conectan el fémur (hueso del muslo) con la tibia (hueso de la espinilla). El ligamento cruzado posterior impide que la tibia se desplace hacia atrás en relación con el fémur.

Una lesión del ligamento cruzado posterior requiere una fuerza potente. Una causa común de lesión es el golpe de una rodilla doblada contra el salpicadero en un accidente de coche o la caída de un jugador de fútbol sobre una rodilla doblada. Además, el daño del LCP puede ser consecuencia de una lesión por torsión grave o por contacto durante la práctica deportiva

Ligamentos colaterales. Se encuentran en los lados de la rodilla. El ligamento colateral medial está en el interior, y el ligamento colateral lateral está en el exterior. Controlan el movimiento lateral de la rodilla y la protegen de movimientos inusuales.

Ligamentos cruzados. Se encuentran en el interior de la articulación de la rodilla. Se cruzan entre sí formando una X (o cruz), con el ligamento cruzado anterior por delante y el ligamento cruzado posterior por detrás. Los ligamentos cruzados controlan el movimiento delantero y trasero de la rodilla.

Ligamento colateral medial

El ligamento cruzado posterior (LCP) debe su nombre a su fijación en la cara posterior de la tibia y a la estructura «cruzada» que forma con el ligamento cruzado anterior (LCA) dentro de la cápsula articular de la rodilla. Al igual que los demás ligamentos de la rodilla, la función del LCP es estabilizar la articulación de la rodilla. Es uno de los dos ligamentos cruzados de la rodilla que actúa principalmente para restringir la traslación posterior de la tibia con respecto al fémur. El LCP es la contrapartida funcional del LCA, que impide la traslación anterior excesiva de la tibia con respecto al fémur. Juntos, los ligamentos cruzados actúan como estabilizadores estáticos que mantienen unida la articulación de la rodilla en toda su amplitud de movimiento[1]El LCP es el ligamento más grande y fuerte de la rodilla y consta de dos haces: el haz anterolateral y el haz posteromedial. El LCP es susceptible de ser lesionado por una fuerza posterior a la tibia proximal cuando la rodilla está en posición de flexión. Por ejemplo, en las colisiones de vehículos de motor con impacto anterior, la rodilla del conductor golpea el salpicadero provocando un desplazamiento posterior de la tibia proximal y lesionando el LCP. Las lesiones del LCP rara vez se producen de forma aislada y lo más habitual es que también se dañen otros ligamentos de la rodilla. La prueba del cajón posterior es útil para evaluar la estabilidad del LCP clínicamente, y la resonancia magnética puede confirmar una lesión o desgarro del LCP[2][3][4].

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Ligamento cruzado anterior

El dolor de rodilla es una queja habitual en el ámbito de la atención primaria, y las lesiones del LCA y del LCP son causas comunes de dolor de rodilla. Por lo tanto, es importante que el médico de atención primaria esté capacitado para el diagnóstico y el tratamiento inicial de estas lesiones y sea consciente de las posibles lesiones de rodilla asociadas. Al conocer los antecedentes, el mecanismo de la lesión, las maniobras de exploración física y las modalidades de imagen relacionadas con las lesiones del LCA y el LCP, los médicos de atención primaria pueden prepararse para realizar un diagnóstico preciso. A continuación, pueden aconsejar a los pacientes sobre los tratamientos disponibles, iniciar un tratamiento conservador si es apropiado y facilitar una derivación eficaz a un médico de medicina deportiva de atención primaria o a un cirujano ortopédico.

Lesión de Pcl

El ligamento cruzado posterior (LCP) y el ligamento cruzado anterior (LCA) son los dos ligamentos que se encuentran en el centro de la rodilla. El LCP está orientado desde la parte trasera de la tibia hacia la parte delantera del fémur; el LCA está orientado desde la parte delantera de la tibia hacia la parte trasera del fémur. Los dos ligamentos se cruzan formando una «X». El LCP impide que la tibia se desplace hacia atrás del fémur (traslación posterior) y el LCA impide que la tibia se desplace hacia delante (traslación anterior). Ambos ligamentos ayudan a proporcionar estabilidad rotacional a la articulación.

Una fuerza potente que empuje la tibia hacia atrás puede lesionar el LCP. En los deportes, aterrizar sobre la espinilla o recibir un golpe en la parte delantera de la espinilla superior puede lesionar el LCP. Además, el LCP puede desgarrarse si se golpea la parte delantera o interna de la rodilla y se fuerza la rodilla en hiperextensión.

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El dolor y la hinchazón se notan rápidamente después de la lesión. La hinchazón hará que la rodilla esté rígida e impedirá que los músculos del cuádriceps se contraigan normalmente. La rodilla suele sentirse inestable y puede resultar difícil caminar.