El dolor y las emociones

Dolor emocional constante

La investigación neurobiológica documenta los procesos neuronales que distinguen las dimensiones del dolor afectivo de las sensoriales, vinculan la emoción y el dolor y generan la sensibilización al dolor del sistema nervioso central. La investigación psicológica demuestra que un mayor dolor está relacionado con el estrés emocional y con una conciencia, expresión y procesamiento emocional limitados. La investigación social muestra la importancia potencial de la comunicación emocional, la empatía, el apego y el rechazo.

Las emociones son parte integral de la conceptualización, la evaluación y el tratamiento del dolor persistente. La investigación debe aclarar cuándo eliminar o atenuar las emociones negativas y cuándo acceder a ellas, experimentarlas y expresarlas. La teoría y la práctica deberían integrar la emoción en los modelos cognitivo-conductuales del dolor persistente.

Dolor crónico y emociones

El dolor y la emoción son experiencias subjetivas comunes que desempeñan un papel vital en la vida cotidiana. Se ha confirmado clínicamente que el dolor aumenta el estado de ánimo depresivo. Sin embargo, se sabe poco sobre cómo el dolor modula el procesamiento cognitivo del juicio emocional. Una mejor comprensión de esto puede ayudar a explicar el efecto del dolor en el desarrollo de los estados de ánimo depresivos. Reclutamos a 30 participantes adultos para comprobar sus respuestas a imágenes de escenas (Experimento 1) y rostros (Experimento 2) que representaban emociones felices, neutras y tristes, mientras experimentaban tratamientos dolorosos (inducidos mediante crema tópica de capsaicina) y de control (crema de manos). Los resultados mostraron que los participantes en la condición dolorosa mostraron una menor precisión a los estímulos de escenas emocionales y tiempos de reacción más largos tanto a los estímulos de escenas emocionales como a los de caras, en relación con la condición de control. Además, los valores de diferencia de los tiempos de reacción entre las condiciones dolorosas y de control fueron mayores para las escenas tristes que para las escenas felices o neutras. Estos resultados sugieren que el dolor altera el procesamiento atencional de los estímulos emocionales, especialmente con respecto a los estímulos de escenas tristes, lo que puede explicar cómo los estímulos dolorosos afectan al desarrollo de los estados de ánimo depresivos.

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Dolor emocional subconsciente

El dolor psicológico, el dolor mental o el dolor emocional es una sensación desagradable (un sufrimiento) de origen psicológico, no físico. Un pionero en el campo de la suicidología, Edwin S. Shneidman, lo describió como «lo mucho que te duele como ser humano. Es un sufrimiento mental; un tormento mental»[1] No faltan las numerosas formas de referirse al dolor psicológico, y el uso de una palabra diferente suele reflejar un énfasis en un aspecto concreto de la vida mental. Los términos técnicos incluyen algopsicalia y psicalgia,[2] pero también puede llamarse dolor mental,[3][4] dolor emocional,[5] dolor psíquico,[6][7] dolor social,[8]

dolor espiritual o del alma,[9] o sufrimiento.[10][11] Aunque es evidente que no se trata de términos equivalentes, una comparación sistemática de las teorías y modelos del dolor psicológico, el dolor psíquico, el dolor emocional y el sufrimiento concluyó que cada uno de ellos describe el mismo sentimiento profundamente desagradable.[12] Se cree que el dolor psicológico es un aspecto ineludible de la existencia humana.[13]

Otras descripciones del dolor psicológico son: «una amplia gama de experiencias subjetivas caracterizadas por la conciencia de cambios negativos en el yo y en sus funciones, acompañadas de sentimientos negativos»,[14] «una experiencia subjetiva difusa… diferenciada del dolor físico, que suele estar localizado y asociado a estímulos físicos nocivos»,[15] y «un sentimiento duradero, insostenible y desagradable que resulta de la valoración negativa de una incapacidad o deficiencia del yo»[12].

Emociones y dolor corporal

El dolor crónico puede limitar las actividades cotidianas y dificultar el trabajo. También puede afectar a la forma en que te relacionas con tus amigos y familiares. Los compañeros de trabajo, la familia y los amigos pueden tener que hacer más de lo habitual cuando usted no puede hacer las cosas que normalmente hace. Puede sentirse aislado de las personas que le rodean, lo que suele provocar sentimientos no deseados, como frustración, resentimiento y estrés. Estos sentimientos y emociones pueden empeorar su dolor de espalda.Relación mente-cuerpo

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La mente y el cuerpo trabajan juntos, no pueden separarse. El modo en que tu mente controla los pensamientos y las actitudes afecta al modo en que tu cuerpo controla el dolor.El dolor en sí mismo, y el miedo al dolor, pueden hacer que evites las actividades físicas y sociales. Con el tiempo, esto conduce a una menor fuerza física y a unas relaciones sociales más débiles. También puede provocar una mayor falta de funcionamiento y dolor.Estrés

El estrés tiene efectos tanto físicos como emocionales en nuestro cuerpo. Puede elevar nuestra presión sanguínea, aumentar nuestra frecuencia respiratoria y cardíaca y provocar tensión muscular. Estas cosas son duras para el cuerpo. Si se siente cansado pero le cuesta conciliar el sueño, es posible que tenga fatiga relacionada con el estrés. O puede notar que puede dormirse, pero le cuesta mantenerse dormido. Todas estas son razones para hablar con su médico sobre los efectos físicos que el estrés está teniendo en su cuerpo.El estrés también puede conducir a la ansiedad, la depresión, una dependencia de los demás, o una dependencia malsana de los medicamentos.Depresión